Los resultados de ese estudio y otras investigaciones sugieren que las elecciones de estilo de vida pueden ser tan importantes como la genética para determinar cómo envejece nuestro cerebro

Cuando Kimberly McClain se dio cuenta de que tenía dificultades para recordar detalles simples, incluso lo que había comido su familia la noche anterior, empezó a inquietarse.
Se preocupó debido a los antecedentes de demencia que existían en su familia, y a que poco antes un parroquiano de su iglesia había sido diagnosticado con demencia presenil (el mal de Alzheimer) a los 54 años.
Pero principalmente se preocupó porque ella sólo tenía 43 años.
"Me daba cuenta que se estaba alterando mi memoria de los hechos recientes, y estaba muy molesta", explica McClain, una consejera familiar casada de Los Angeles que ahora tiene 45 años.
Buscó la ayuda de un médico y pasó a formar parte de un estudio de dos semanas para mejorar la salud cerebral.
Los resultados de ese estudio y otras investigaciones sugieren que las elecciones de estilo de vida pueden ser tan importantes como la genética para determinar cómo envejece nuestro cerebro", sostiene el doctor Gary Small, director del Centro de Envejecimiento de la Universidad de California en los Angeles, que dirigió el estudio.
"Nuestro cerebro envejece de la misma manera que nuestro cuerpo, pero hay muchas cosas que podemos hacer para impedirlo y mantenernos mentalmente en forma", expresa Small, autor de "The Memory Bible" (La Biblia de la memoria) y "The Memory Prescription" (La receta de la memoria).
Simples cambios en la forma de vida pueden ayudar a combatir, y a veces revertir, la pérdida de la memoria que llega con el paso de los años, sostiene Small. Y si bien no existen garantías, estos cambios pueden prevenir o demorar el mal de Alzheimer y otras formas de enfermedades mentales.
La investigación sugiere que una dieta saludable para el corazón también es buena para el cerebro, indica Elizabeth Edgerly, funcionaria de la Asociación de Alzheimer del Norte de California y portavoz de la campaña "Mantenga su cerebro" de ese grupo.
Aconseja evitar los alimentos con alto contenido de grasas y colesterol, y elegir los ricos en ácidos grasos omega-3 (pescados, frijoles, nueces), antioxidantes (frutas y vegetales de piel oscura) y vitaminas. Consultar con el médico antes de ingerir suplementos vitamínicos. Decir que no al tabaco y al exceso de bebidas alcohólicas.
Small sugiere ingerir cinco comidas al día para mantener un buen nivel de azúcar en la sangre y que el cerebro esté lleno de nutrientes.
Está bien darse algunos gustos de vez en cuando, agrega. "No se priven demasiado. Tengan un poquito de sus comidas favoritas, pero en pequeñas cantidades".
- Hacer ejercicios físicos.
La salud física protege contra la presión sanguínea elevada, el colesterol alto, las enfermedades cardíacas y la diabetes, todos factores de riesgo para contraer el mal de Alzheimer y otras formas de demencia.
"La salud del cuerpo puede en gran medida predecir la salud del cerebro de cada persona", explica Carey Gleason, investigador de demencia de la Universidad de Wisconsin-Madison. "Es importante ver al cuerpo y al cerebro como un sistema que trabaja de manera conjunta".
A los 93 años Arthur Zitzner, de West Orange, en Nueva Jersey, camina y va al gimnasio en invierno y nada en el verano. "Tengo muchos intereses", dice el ex gerente de ventas.
Con ojos vivaces y una sonrisa contagiosa, Zitzner fue uno de varios residentes en el centro de retirados de Green Hill que atribuyeron su capacidad mental a sus hábitos de ejercicios establecidos hace décadas.
Edgerly está de acuerdo. "Se necesita hacer los cambios de cuarentones y cincuentones para reducir los riesgos de aquí a 30 años", dijo.
La interacción social contribuye a la vitalidad del cerebro, dice Edgerly.
Georgia Macdonough, de 80 años, lo cree así. Como voluntaria de la Cruz Roja, la enfermera retirada pasa semanas en lugares de desastres naturales, más recientemente en la región del Golfo después del paso devastador del huracán Katrina. Cuando está en su casa en Phoenix, combina clases de cocina con actividades en la iglesia y disfruta de planear viajes a París, también para tomar cursos culinarios.
"Estoy convencida de que estar activa realmente me ha mantenido a tono mental y físicamente", dice la viuda, y agrega que empezó a hacer una dieta saludable y ejercicios después que le diagnosticaron diabetes hace varios años. Actualmente camina y nada regularmente y cocina postres para familiares y amistades.
Toda actividad que requiera concentración es positiva. "No hay un estudio que pueda afirmar que es mejor hacer sudoku que solucionar palabras cruzadas o jugar ajedrez", afirma Edgerly. "Busque algo que le guste hacer y que realmente pueda hacer todos los días o día por medio".
Small sugiere plantearse el desafío de algo nuevo. "Aunque seas escritora, prueba a tejer".
Los expertos desaconsejan ver mucha televisión. Aun los programas noticiosos o de preguntas y respuestas "no son tan estimulantes como una conversación o una actividad", dice Edgerly.
Lo mismo puede decirse de la lectura, agrega, y sugiere buscar material "fuera de su esfera habitual".
La ansiedad, depresión y falta de sueño pueden contribuir a la pérdida de memoria, pero por lo general la pérdida es reversible si se identifica y trata la causa, indica Gleason.
La actividad física es uno de los mejores medios para reducir el estrés, pero también pueden ser eficientes los ejercicios breves de visualización o de aspiración profunda en la mitad de un día agitado, dice Small. Quienes efectúan tareas múltiples podrían beneficiarse eliminando sencillamente una o dos.
McClain, madre de dos hijos, aprendió gracias al estudio de Small que el estrés era uno de los principales motivos de su pérdida de memoria.
"La gente a los 40 o a los 50 años tiene mucho peso sobre sus hombros", dice. "Realmente es fácil llegar a un ritmo en que no queda tiempo para una misma".
Ahora comienza cada día con ejercicios de estiramiento y respiración, esforzándose por no "saltar para sumergirme inmediatamente en el mundo de mis hijos".
Hace paseos diariamente, practica yoga dos veces por semana, mantiene bocadillos saludables en su automóvil y oficina, y practica sudoku, el popular juego de números equivalente a palabras cruzadas. Acredita a esta rutina haberle devuelto la memoria.
"No es que haya alterado mis actividades, sino que me preocupo un poco más de mí", concluyó.
http://www.gordos.com/Noticias/detalle.aspx?dieta=1570
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